Y que sea lo que sea
El vientito es un suspiro aliviador. Me revolotea el pelo –por fin, suelto- y las ideas. Me deja ligera como pluma y me permite moverme a su tiempo, a su compás. Soy su títere y nada podría venirme mejor.
Mente en blanco y brisa directora.
Volví a creer que se tiene lo que se merece, me lo recordó Drexler. Y todas las versiones encuentran sitio en mi mesa, todas las canciones con una sola certeza.
No quiero que lleven de mí nada que no los marque.
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