Y si, era eso. Siento que tengo una cuenta pendiente con ustedes, y desde hace rato me vengo planteando si soy tan buena como siempre fui (me permito la arrogancia al ser en lo único en lo que me considero útil) escribiendo.
Concluí, con algo de resignación, que con quien tenía que saldar cuentas era conmigo primero.
Hay algo sobre como escribo mis cuentos... Algo de desprendimiento, como si mi propia vida desapareciera y yo encarnara en la piel de la protagonista. Bueno, últimamente mi vida no me está dejando respirar. Ni por un segundo.
No lo puedo poner como excusa, ya sé: esa sólo tendría que ser una razón por la cual entregarme más. Son cosas que tenía en la cabeza desde antes, es sólo que ahora se hicieron más fuertes. O más débiles... No estoy segura.
El tema es que me desligué, me fui desatando de esto. Cuando es lo que hace que todo parezca más leve. Más rosa. Más... mundo.
Amo estar en mi mente. Ciertamente es mi lugar favorito. Y resulta que es donde menos estuve.
Escribir hace que mis problemas se conviertan en polvo mágico y que una nube tierna, llena de algodón, los sople, los aleje, como las hojas de otoño cuando empieza el invierno.
No pretende ser dramático, pero si no escribo, no me queda nada.
Concluí, con algo de resignación, que con quien tenía que saldar cuentas era conmigo primero.
Hay algo sobre como escribo mis cuentos... Algo de desprendimiento, como si mi propia vida desapareciera y yo encarnara en la piel de la protagonista. Bueno, últimamente mi vida no me está dejando respirar. Ni por un segundo.
No lo puedo poner como excusa, ya sé: esa sólo tendría que ser una razón por la cual entregarme más. Son cosas que tenía en la cabeza desde antes, es sólo que ahora se hicieron más fuertes. O más débiles... No estoy segura.
El tema es que me desligué, me fui desatando de esto. Cuando es lo que hace que todo parezca más leve. Más rosa. Más... mundo.
Amo estar en mi mente. Ciertamente es mi lugar favorito. Y resulta que es donde menos estuve.
Escribir hace que mis problemas se conviertan en polvo mágico y que una nube tierna, llena de algodón, los sople, los aleje, como las hojas de otoño cuando empieza el invierno.
No pretende ser dramático, pero si no escribo, no me queda nada.
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