Todavía no creo en esta persona en la que me convertí. Poco tiene mía. Y sin embargo está acá, instalada parece definitivamente, entre mi piel, entre mis huesos, apretándome desde adentro, haciéndome vomitar mis peores partes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corazón

Símbolo

Dejando de ser