Y así fue, estoy en esa etapa en la que creés haber aprendido la lección aunque no quieras que nada se cierre por completo. Que nada tenga ese aroma a definitivo tan temido por las almas enamoradas y tristemente no correspondidas; que hay que admitir: son la mayoría.
Quizá no del modo que ustedes piensen. En mi cabeza el concepto "corresponder" viene acompañado de una definición totalmente diferente a la que veo que tienen ustedes.
Corresponder para mí es que en la relación no exista aquel que sea el que siempre ama más. Dos personas que, por igual, no les quepa en palabras ni en acciones demostrar cuánto tienen adentro para brindarle al otro. DOS PERSONAS. El ida y vuelta, ¿se entiende? Una comunicación en donde no se distinga receptor de emisor. Una convivencia en la que todo sea dar sin recibir nada a cambio, sin esperar que el otro dé más o que siquiera dé.
Tendrá que desencantarme en algún momento, ¿no? Es tan raro pensar que es diferente y dejarlo ir. Tratar de no asociar todo a su cara es como aprender chino básico. No poder gritar lo que me pasa y verme enredada por tantos hilos que me apretan como si fuesen cadenas de toneladas me envenena, me hace querer irme lejos y dejar de sentir.
Cada uno busca su camino y somos tantos. No siempre podemos ir juntos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corazón

Símbolo

Dejando de ser