(in) felicidad

A Hayley se le formó una sonrisa llena de dientes que morían por mostrarse hace largo tiempo.

¿Quién dijo que se debía a felicidad? Evidentemente un estúpido egoísta que nunca había tenido en cuenta a nadie más que a las personas normales. Qué iban a saber los demás.
Miró al cielo desafiante, serena, segura de su estado psicótico. Tranquila y paciente. En cuanto le diesen oportunidad, podría comerse el mundo lamiendo su patética humanidad.
Las señales de la ruta que pretendían alarmar y advertir que estaba mal sólo la incitaban a seguir y colaboraban a que sus pensamientos neuróticos se desesperen y colisionen en busca de alguien o algo para llevarlos a cabo.

Ojos serenos, mente mundialmente desastrosa. Nunca iba a demostrar su debilidad.


Su argollita prendida a la nariz relampagueó y mostró su apagado brillo metálico. Todos querían lucirse y no había tiempo para payasadas. La sonrisa de Hayley se iba ensanchando a medida que pasaban los segundos. Un brote psicótico. Una fantasía eterna. 
Y un gesto que era de todo menos de felicidad.

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